¿Las ciudades también son para mujeres?

Cada madrugada, cuando Laura toma el autobús hacia su trabajo, pide al conductor que pare en un punto que no viene marcado como parada en el itinerario. De esa forma tiene que andar menos hasta la entrada de la oficina y evita tener que pasar por el descampado que queda cerca de la parada oficial. Es una forma de reducir la peligrosidad de los trayectos que lleva funcionado en Vigo desde el mes de febrero.

Lo llaman °servicio de paradas antiacoso’, y también se ha aprobado pequeños cambios en las ciudades que suponen un gran cambio para la vida de las personas, y que no se realizan porque no se suele dar voz a quienes se encuentran esas dificultades y barreras invisibles cada día; explica.

Es precisamente lo que se busca con la Nueva Agenda Urbana el documento resultante de la conferencia Hábitat fil, organizada por Naciones Unidas en 2016, en la que especialistas de todo el mundo tratan de diseñar la ciudad del futuro. Parte de ese laboratorio” de expertos en urbanismo se reunió hace unas semanas en el encuentro ONU.

¿Cómo es la ciudad para todos?

Dicen que la mayoría de los urbanitas amamos las ciudades con la misma intensidad con que en muchas ocasiones las odiamos. Y esta segunda parte suele estar relacionada con los obstáculos que se levantan en la propia ciudad, complicando cualquier gestión que necesitemos realizar.

Romper con la dicotomía entre lo público (trabajo productivo) y lo privado (trabajo reproductivo o de cuidados), asociados tradicionalmente a hombres y mujeres respectivamente, de forma que las ciudades estén dispuestas para realizar ambas tareas, es uno de los objetivos que ter,

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